Larry Holmes se arrepiente de haber subido al ring con Mike Tyson en 1988. El ex campeón de los pesos pesados ha admitido que su combate de regreso contra "Iron Mike" fue un error.
Holmes, conocido como "El Asesino de Easton", tuvo una carrera estelar. Fue campeón de los pesos pesados de 1978 a 1985 y ganó a leyendas como Muhammad Ali y Earnie Shavers. Muchos le consideran uno de los mejores pesos pesados de la historia del boxeo.
Tras retirarse en 1986, Holmes regresó por sorpresa para enfrentarse a Tyson dos años después. Por aquel entonces, Tyson arrasaba en la división de los pesos pesados. Había comenzado su carrera con 19 victorias consecutivas por nocaut y se convirtió en el campeón de los pesos pesados más joven de la historia a los 20 años, en 1986.
Holmes se sinceró recientemente sobre su decisión de luchar contra Tyson:
"No debería haber salido de mi retiro contra él. Luché contra Mike Tyson y perdí. Me detuvo".
Cuando se le preguntó por qué aceptó el combate, Holmes fue tajante:
"Por dinero. Es el dinero".
El combate terminó con la victoria de Tyson por nocaut técnico en el cuarto asalto. A pesar de la derrota, Holmes cree que el resultado habría sido diferente si se hubieran enfrentado antes en su carrera:
"Se ponía delante de ti, intentaba empujarte contra las cuerdas, pero no habría podido hacerme eso en mis mejores tiempos. Le habría vencido".
La reputación de Tyson como fuerza imparable estaba en su apogeo cuando se enfrentó a Holmes. Ya había unificado la división de los pesos pesados al derrotar a James Smith por el título de la AMB y a Tony Tucker por el cinturón de la FIB, además del cinturón del CMB que había ganado a Trevor Berbick en 1986.
La historia de Holmes nos recuerda que incluso los mejores boxeadores pueden ser víctimas de la seducción de un último gran premio. También pone de relieve la cruda realidad del boxeo, donde el tiempo puede significarlo todo en un enfrentamiento entre dos leyendas.