Riddick "Big Daddy" Bowe, ex campeón indiscutible de los pesos pesados, se ha sincerado sobre su arrepentimiento por haber colgado los guantes demasiado pronto. La estrella del boxeo declaró recientemente a Boxing News que desearía no haberse retirado a la temprana edad de 29 años.
La carrera de Bowe en el ring fue impresionante. Consiguió el título indiscutible de los pesos pesados a principios de la década de 1990 y sólo perdió una vez como profesional. Sus combates más famosos fueron contra Evander Holyfield. Bowe derrotó a Holyfield por los títulos de la AMB, el CMB y la FIB en su primer enfrentamiento. Perdió la revancha, pero se vengó en su tercer combate, en el que derrotó a Holyfield en el octavo asalto en 1995.
Tras dos controvertidas victorias contra Andrew Golota, ambas terminadas en descalificaciones, Bowe sorprendió a todos retirándose. Ahora, admite que esa decisión fue un error.
En una entrevista reciente con Boxing News, Bowe dijo:
"Porque escuché a mi mánager Rock Newman, le hice caso, por eso [mi mejor momento] fue corto. Me hizo retirarme, me dijo que me retirara. Le hice caso cuando debería haberle dicho que me besara el culo y siguiera adelante, debería haber seguido peleando".
Bowe no permaneció retirado mucho tiempo. Volvió al cuadrilátero en 2004, tras un paréntesis de siete años. Peleó tres veces más, y su último combate fue en diciembre de 2008 contra Gene Pukall. Bowe ganó aquel combate a los puntos en ocho asaltos.
Echando la vista atrás, la carrera de Bowe siguió siendo magnífica. Peleó 45 veces como profesional y ganó casi todas. Pero sus palabras demuestran lo difícil que es para los boxeadores saber cuándo abandonar. A muchos les cuesta tomar la decisión y a menudo vuelven más tarde. La historia de Bowe nos recuerda que incluso los campeones pueden arrepentirse de haber abandonado el deporte que aman.